Maridaje Folclórico. Fiesta de la Vendimia de antaño.

La Fiesta de la Vendimia de antaño de Pedro Muñoz ( Ciudad Real) ha acogido la primera cata comentada con maridaje folclórico. La dinámica: degustar 5 vinos DO La Mancha maridados con 5 bailes regionales. Tuve el honor de ser el mantenedor de la misma y ligar las características técnicas de los caldos a destacadas obras del folclore manchego.

  1. Besana Real. Blanco Macabeo envejecido en barricas / Rondeña Enseñá

Te dirán que los príncipes azules nunca llegan en tractor. Que nadie te puede enamorar con una rondeña manchega. Que los blancos envejecen mal. Pero, un día, te sorprenderán con un macabeo envejecido en barrica maridado con el cortejo inicial de una rondeña enseñá. Suave y vivo, como el Besana Real que acabas de degustar, y con ese aroma a vainilla y miel de las noches de ronda del mes de mayo. Las bandurrias ponen ese toque equilibrado de acidez, que se consigue gracias al sol de La Mancha y la riqueza de nuestro folclore. De fondo, ese frescor aflamencado por su origen remoto en tierras malagueñas. Y en la memoria, las cosas que nunca te dije a la sombra del remolque.  

2. Besana Real Tempranillo- Jota de la Vendimia.

Que el tempranillo sea la variedad de uva tinta más famosa y cultivada en España marida a la perfección con una de las piezas más cantadas y bailadas del folclore manchego: la jota de la vendimia. “Si me quieres… dímelo!”, aunque me ponga del intenso rojo picota del tinto Besana Real. La sinceridad en el cortejo de antaño en la fase degustativa de este tempranillo,  que nos invita a madurar y no perder nunca la esperanza desde el acento del roble americano y francés:  “Yes, we can”.

Una histórica jota entrelazada con una elaboración vitícola tradicional que nos confiere un agradable sabor de uva de mesa de la tierra. El primer sorbo de un Besana Real Tempranillo al hilo de los primeros acordes de esta jota te transporta directamente a esos abrazos que te hacen sentir en casa. En la Mancha, siempre venimos de vendimiar de las viñas de nuestros abuelos.   

3. Amigo Sancho Tempranillo´- Cabernet Sauvignon / Jota de Ballesteros.

Disfrute sería el verbo que mejor marida con este Amigo Sancho. Y para ello, el tempo de la Jota de Ballesteros se antoja ideal para conseguirlo. Un vino que reúne lo mejor de sus dos varietales: la facilidad del tempranillo en cada acorde y  el cuerpo del cabernet-sauvignon en el remolineo de las faldas durante los dinámicos giros de la Jota de Ballesteros.

Un vino para celebrar con Sanchos, Quijotes y Dulcineas, que bebe de las viñas viejas de Pedro Muñoz, muchas de ellas, como dicen las estrofas de esta jota, cultivadas en sus orígenes con “riatas de mulas nuevas” para que el carro “pudiera subir las cuestas”. Tradición e innovación se dan la mano en este original caldo que deja un retrogusto a diversión. La energía del cierre de la Jota de Ballesteros refuerza esa sensación y nos brinda una sugerente metáfora: deja que la vida te despeine.

4. Amigo Sancho tempranillo crianza / Seguidillas de Membrilla

Los más de 500 años de existencia de las seguidillas manchegas y el cuerpo de este tempranillo crianza confluyen en una indiscutible afirmación: tienen mucha vida por delante. Los cuidados versos de esta seguidilla comparten maestría y arte con el proceso de crianza en barrica de este vino. “Al pasar por tu puerta toso que toso para enfriar los aires que dan tus ojos”. La temperatura se eleva pero la fermentación controlada y la maceración larga de este Amigo Sancho ayudan a que ninguna virtud sobresalga sobre el resto.

Celebrar una buena cosecha, compartir los éxitos de una nueva vendimia y ponerle el broche final con la cuadrilla en una buena comilona, son momentos que se prestan a maridarlos con este crianza. Las seguidillas ya están reconocidas como “Bien de Interés Cultural con la categoría de bien inmaterial”. Una caldereta con amigos reúne todos los ingredientes para conseguirlo.

5. Vermut  “5 tentaciones” /  Jota de Villapalacios.

Y quedar con ella un domingo al vermut. Con cualquier excusa;”a coger colorines, voy a tu patio y si no hay colorines, contigo un rato”. Y en cada sorbo, una tentación: los aromas de especias dulces, la boca fresca y cremosa, los recuerdos a hierbas del Mediterráneo…Y ese color cobrizo, con reflejos anaranjados.

Maridar el vermut “5 tentaciones” con la Jota de Villapalacios es un homenaje a la constancia. La del Airén, que se eleva por encima de su humilde condición para ponerse de moda a la hora del aperitivo, y la de los labradores de antaño, que son capaces casi de todo por conquistar a su amada: “la jota yo no la sé, por darle gusto a mi amante, la jota yo cantaré”.

Dicen que, a nuestro modo, los manchegos nunca perdemos la esperanza, esa que nos hace pensar que algún día Dulcinea llamará a la puerta de Alonso Quijano y le dirá que sí. Cambiar la historia está en nuestra mano. Brindemos y bailemos por ello!.

Quieres ser un gran periodista agroalimentario pero aún no lo sabes…

Cuando el olor a tierra mojada te recuerda lo que eres. Cuando durante el año de erasmus en Roma siempre subrayabas que, en realidad, todos los caminos llevan a la cooperativa de tu pueblo. Cuando miras y te miran y piensas que ese instante debería ser Indicación Geográfica Protegida. Cuando te lamentas porque los tomates, las canciones de Sabina y los pollos de “corral” han perdido su sabor. Cuando quieres vivir una experiencia virgen extra y desayunas con ella y un toque de aceite de oliva. Cuando te dejan con la miel en los labios y miras la etiqueta. Cuando dejas de creer y te ponen una de ibéricos… Sin pretenderlo, en esos momentos estás sentando las bases de un gran periodista agroalimentario.

Lo sabemos. Es difícil aspirar a un premio Pulitzer cuando publicas el mejor reportaje de investigación del mundo sobre arrendamientos rústicos. Es verdad, nunca conectarán contigo en directo en horario de prime-time para que des la última hora sobre los avances en bienestar animal en cerdas reproductoras, ni Marca llevará tu crónica a portada aunque hables del golazo del aceite de oliva español al italiano. No premiarán tu labor como corresponsal en la guerra del tomate hispano-marroquí ni se harán selfies contigo en el aeropuerto tras tu última exclusiva sobre las previsiones de cosecha de cereales en Castilla y León.

Sí, llevamos al extremo lo de informar con los pies en la tierra. Entre pan y circo, en este sector apostamos por lo primero. Utilidad y relevancia como señas de identidad para aportar valor real a la comunidad agroalimentaria a la que servimos. Y eso redunda en el respeto y consideración de las gentes del campo. Una especialización que facilita la toma de decisiones a los que cada día exponen su trabajo encima de tu mesa y evita falsos mitos y fakenews en torno al sector agrario y la alimentación.

Para ayudarte en este camino,  la Asociación de Periodistas Agroalimentarios de España (APAE)  y la Universidad San Jorge han abierto el plazo de pre-inscripción de la V edición del único “Título de Experto en Información y Comunicación Agroalimentaria”  de  nuestro país. La información y la comunicación agroalimentaria han adquirido en los últimos años una importancia creciente debido a circunstancias como el protagonismo de la Política Agraria Comunitaria (PAC), la multiplicación de la información sobre crisis alimentarias, el incremento del interés público por cuestiones relativas a la agricultura y la alimentación y el desarrollo de la industria agroalimentaria, que por un lado genera más información especializada y, por otro, demanda especialistas en gestión de comunicación corporativa.

Es una opción más. Al menos valoralá. En este sector siempre será más fácil dejar un “buen sabor de boca”.

Descarga folleto informativo del título de experto en comunicación agroalimentaria

Conoce las ventajas de inscribirte antes del 15 de septiembre de 2021

Todo para el pueblo pero sin los pueblos: lobo, storytelling y despotismo animalista.

Todos los héroes necesitan un villano para salvar el mundo. Walt Disney construyó su imperio en base a esa premisa. Con el tiempo, las técnicas narrativas de ficción se trasvasaron a la comunicación política y corporativa y ahora todo el mundo habla de imponer el relato. Autores de referencia como Cristian Salmon popularizaron el término storytelling al analizar su utilización en política en su conocido ensayo, “Storytelling, la máquina de formatear las mentes de los electores”. Tras una década, este experto confirma el agotamiento de este modelo por la saturación de historias y la pérdida de confianza en las instituciones tradicionales y califica el momento actual como “la era del enfrentamiento”. En palabras de Salmon, el debate bronco y los fenómenos virales han sustituido a la noción de relato, convertido en herramienta inservible por pura saturación y escepticismo. Ante ese descrédito generalizado, “la única manera de sobresalir entre decenas de contrincantes es recurrir a la provocación y la transgresión, lo que explica el auge de la incoherencia como figura retórica, el insulto sistemático y la mentira normalizada”,   sostiene el analista francés.

El cuento del lobo

La polémica orden impulsada por el Ministerio de Transición Ecológica para incluir al lobo en el catálogo de especies no cinegéticas, sin tener en cuenta previamente la opinión de los ganaderos,  (uno de los colectivos más afectados por el considerable aumento de ejemplares, con 15.000 cabezas de ganado muertas por ataques y más de 6 millones de pérdidas en último año), reúne todos los ingredientes de una buena historia en “la era del enfrentamiento”:

1. Un jugoso conflicto. Es de primero de guión cinematográfico;  sin conflicto no hay historia. En este caso por triplicado:

– Animalistas versus ganaderos de extensivo.

 – Polarización política. Universo de la izquierda sociológica a favor de la medida planteada por Teresa Ribera, el espectro de la derecha en contra de la medida planteada por el Gobierno. Todo ello tiene su reflejo en la gran notoriedad mediática del “conflicto”, con el consiguiente sesgo ideológico en función de la línea editorial del medio.

– Brecha entre medio urbano y medio rural. Las prioridades desde un ático con vistas al Paseo de la Castellana no son las mismas que desde un monte bajo de la Sierra de la Culebra.

2. Un entorno mítico. Todo un imaginario colectivo construido en torno a la serie del “Hombre y la Tierra” de Félix Rodríguez de la Fuente.

3. Emoción frente a razón. Dosis extra de insultos y descalificaciones en redes de los perfiles más ultras y fundamentalistas, en base a estereotipos y prejuicios.

En este último aspecto merece una mención especial la virulenta campaña hacia el colectivo ganadero impulsada desde la “superioridad moral” y arrogancia de las élites de los movimientos animalistas y ecologistas más radicales. Una realidad virtual en la que, desde la comunidad animalista y ecologista más extremista, expresarse se ha convertido en sinónimo de enfrentamiento a los ganaderos/as, llevando al extremo eso de “poner verdes” a los hombres y mujeres del campo. Lo argumenta de forma bastante lúcida el filósofo José Carlos Ruiz en una de sus últimas entrevistas, tras la publicación de su celebrado ensayo “Filosofía ante el desánimo”: “estamos perdiendo el interés por el otro. Lévinas ya lo advertía: la mayor violencia contemporánea pasa por el olvido del otro. Podemos afirmar que el otro sólo nos interesa como elemento que confirme nuestra identidad”.

A nivel de imagen, esta estrategia de gran impacto emocional ha resultado bastante eficaz, posicionado al ganadero como el “malo de la peli” no sólo en temáticas relacionadas con la conservación de especies salvajes, sino en problemáticas de carácter estructural y global como el cambio climático. (En esta problemática han servido a los Naturgy e Iberdrolas de turno como instrumentos de “greenwhasing” ( lavado en verde), alejando del foco de la opinión pública ( y publicada) a los grandes responsables de las emisiones de de CO2 a la atmósfera,  las compañías energéticas, 28% del total, y situándolo en las ventosidades de las vacas, 5%).

Todo ello, gracias a un ejército de activistas en redes (embajadores de marca) construido en base a jugosos presupuestos para poder desarrollar sofisticadas técnicas de inbound marketing y growth hacking que facilitan la captación de donantes, fondos e influencia, al estilo de las grandes corporaciones globales. Hablamos de verdaderas multinacionales del activismo que, al hilo de las tendencias y demandas sociales, modelan y amplifican determinados estilos de vida para que la gente se vincule emocionalmente con sus causas y colabore con las mismas.  

La tiranía de las emociones

Situar el debate de la coexistencia entre el lobo y la ganadería en un marco tan emocional aleja las soluciones sobre la base del consenso científico. Prohibir la caza del lobo para situaciones excepcionales en comarcas con ataques reiterados, sin conocer el censo real de lobos, ( que diversos organismos sitúan ya cerca de los 3.000) resulta como mínimo atrevido y poco profesional. En todo caso, aunque los estudios científicos dijeran que España es el país del mundo con más ejemplares de lobos, un parte mayoritaria de la comunidad animalista lo rechazaría de pleno. Una forma de razonar que el profesor de Yale, Dan Kahan, ha estudiado para entender por qué algunas personas rechazan creerse hechos científicos contrastados. Una de sus principales conclusiones; el aval de los expertos no resulta convincente cuando la gente percibe que una idea ataca su identidad. La campaña de desprestigio e insultos a la que han sometido a Odile Rodríguez de la Fuente en redes sociales por un artículo bastante equilibrado y riguroso en El Confidencial es una prueba evidente de ello.

La neurociencia ha comprobado que nuestra identidad no está hecha de razones sino de convicciones que no cuestionamos. Nunca será falso para usted porque nunca lo razonará: sólo lo creerá. Y la ciencia cognitiva apunta que las creencias formadas sobre evidencia insuficiente resultan difíciles de mover.

A todo ello se suma lo que a nivel cognitivo se denomina sesgo de confirmación.  Para no pensar mucho ante cada noticia que vemos y tener que afrontar el esfuerzo de evaluar su veracidad, este sesgo nos lleva instintivamente a sobreestimar el valor de la información que encaja con nuestras ideas y creencias. Es un atajo mental que nos hace subestimar e incluso ignorar la información que no coincide con lo que pensamos o creemos. Un filtro a través del cual vemos una realidad que encaja con nuestras expectativas. La influencia del sesgo de confirmación se multiplica con las redes sociales, ya que están diseñadas desde su origen para ofrecernos constantemente información que encaja con nuestros gustos y descartar el resto.

Además, el estudio del profesor Kahan sostiene que si un asunto se ideologiza hasta convertirse en un rasgo distintivo de una identidad política ( caso del tema en cuestión), resulta mucho más vulnerable a las ‘fake news’ y desactiva la capacidad de reconocer el valor del consenso científico. Y en vez de discutir sobre cuáles son las políticas públicas más efectivas para resolver un problema el riesgo es acabar discutiendo si este existe o no, ( ejemplo, sostener que el lobo está en peligro de extinción en las CC.AA. al norte del Duero, aunque las cifras oficiales digan justo lo contrario).

El cerebro trabaja para evitar que su visión del mundo se vea amenazada. Khan lo llama “razonamiento protector de la identidad”. Y no es una cuestión de poca formación. Gente con altas capacidades y  estudios superiores es incluso más vulnerable a este sesgo porque es  capaz de racionalizar de forma sofisticada nuevos argumentos a su medida para creer lo que mejor le convenga. De hecho, la gente más formada suele ser también la más dogmática en sus pareceres y la menos proclive a reconocer errores, según explica David Robson en ‘The Intelligence Trap‘. Si tienen tiempo y ganas pueden echarle un vistazo al completo CV de la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, y a sus últimas intervenciones sobre la medida que acaba de impulsar en torno al lobo.  

El sector ganadero en su conjunto, representando por ASAJA, COAG y UPA, ha pedido que se dé marcha atrás a la orden y se abra una mesa de diálogo con los hombres y mujeres del campo para consensuar entre todas las partes afectadas la solución más sostenible para garantizar la coexistencia entre el lobo y la ganadería. Sin embargo, la postura de la ministra no se ha movido en ese sentido.

Uno de los mayores problemas de leer y escuchar mucha información que refleja nuestras ideas es que tenemos la impresión de que la mayoría piensa como nosotros. Eso nos lleva a creer que nuestra opinión es la correcta y que las opiniones diferentes son minoría y están equivocadas. Si sólo escuchamos a  la gente que piensa como nosotros y las plataformas donde nos informamos nos refuerzan el mismo enfoque constantemente, es imposible que consideremos otras narrativas. Nos adentramos en una peligrosa “burbuja informativa”. Lo dice Zygmunt Bauman: “el diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú”.

¿Hacia un “despotismo animalista 4.0”?

Para que una decisión política que afecta al medio rural pueda girar en torno a valores ecológicos o sociales auténticos primero debe ajustarse a valores éticos y democráticos. Si no tiene en cuenta la visión de la gente del campo y la idiosincrasia de la cultura rural no es sostenibilidad, es un argumento de venta. En el caso de las ONG animalistas para captar socios, fondos e influencia, y en el caso de los políticos para reforzar su base electoral.

Para contribuir de verdad a un planeta y una vida mejor, organizaciones,  gobiernos y partidos políticos no deben caer en tópicos y oportunismos. Deben ser realmente proactivos: escuchar, demostrar y contribuir a solucionar los problemas. De otra manera, y de forma paradójica, la dictadura de las emociones puede arrastrarnos a un “despotismo animalista 4.0”;  todo para el pueblo pero sin los pueblos. Quizá no es casual que en la presente legislatura “Teruel Existe” tenga representación parlamentaria en el Congreso de los Diputados. Lo ha dicho Odile Rodríguez de la Fuente en una reciente entrevista concedida a la revista COAG informa: “en las plataformas digitales ya no hay matices para el gris. Todo es blanco o negro. El mundo virtual nos impide disfrutar de la diversidad de colores de la naturaleza”.

Necesitamos un baño de realidad. Aprendamos de iniciativas como Campo Grande “www.campogrande.org”, un grupo de reflexión de carácter nacional compuesto por personas de diferentes ámbitos y entidades relacionadas con el conflicto entre la ganadería extensiva y el lobo ibérico, desde sus diferentes posturas y enfoques.

Vivir del cuento del lobo sólo ha sido rentable para todos aquellos que quieren imponer a los habitantes del medio rural cómo y de qué manera deben vivir en sus pueblos y comarcas. Apenas cuatro centímetros separan en el cerebro la emoción (amigdala) de la razón ( neocortex). Estoy seguro de que dos dedos de frente y una dosis extra de sentido común, respeto y empatía bastarían para acortar la brecha.

Házmelo como si fueras un agricultor (a)

Prepara el terreno. Voltea el pasado en profundidad. 

Elimina restos de relaciones anteriores para que cuando crezca lo nuestro no compita por el espacio y la luz. 

Corta de raíz. Mete vertedera y chisel. Las malas hierbas autóctonas crecen más rápido que un nuevo cultivo.

No te quedes en la superficie. Oxigena. Intenta que el lecho de siembra sea mullidito y esponjoso. Fácil, muy fácil, para que cuando germine nada pueda obstaculizarlo.

Saca a la luz todas tus mierdas. El estiércol es básico para nutrir la confianza. Pero cuidado; no te lances si no hay agua y el clima no es el más adecuado. Sin humedad y calor no crece nada.

No intentes modificar mi naturaleza. En el mejor de los casos acabaré generando resistencias y, en el peor, una enfermiza dependencia. Los vinos más auténticos son aquellos que reflejan el verdadero carácter del terroir. La (bio) diversidad hará sostenible nuestra historia.

No me pidas certidumbres. Habrá épocas de sequía, momentos en los que te deje helado/a, alguna que otra plaga de enfados y miles de adversidades que limitarán nuestro crecimiento.

Tranquilo/a, si la tierra es fértil todo vuelve a brotar. Y si no, los tratamientos preventivos serán la práctica más efectiva: hazme sentir cada mañana que soy la parcela más importante de tu vida.

Piérdete en detalles… del terreno; un desayuno virgen extra, un abrazo de ibéricos, una disculpa redonda en boca, un malentendido semi-curado. Eso sí, déjame alguna vez con la miel en los labios. 

Sin apenas darte cuenta, estaremos en el punto óptimo de maduración y habrá que recoger los frutos de nuestra relación.

Mientras tanto, observa en silencio. Es imprescindible para hacer cosas memorables. 

Pasión por el campo. Esa será nuestra foto-síntesis.

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Estas Navidades regala “Agri_Cultura”:

https://libreria.editorialagricola.com/editorial-agricola-libreria/varios/conocer-la-agricultura-y-la-ganaderia_177_64_12784_0_1_pro.html

Se necesitan agricultores jóvenes. Razón: campo español.

Te dirán que los príncipes azules nunca llegan en tractor. Que tu familia sí pero tú no. Que se suda, se madruga y siempre te queda la duda. Que todo tiene un precio pero tú no se lo pones. Que los surcos se acaban reflejando en la cara y que siempre estará ahí como última opción. Que en el pueblo se vive por debajo de tus posibilidades. Que nadie puede ponerle puertas al campo y el frio se sufre en HD y que Apple, aunque signifique manzana en español, se creó en un pequeño garaje y no en un corralazo con vertedera, perro y remolque. Y lo intentarán de nuevo versionando sus propios refranes, porque “hijo mío, aunque siembres, aquí hay veces que no recoges”.

Pero olvidarán algo esencial. El futuro no es lo que era, y el sector agrario tampoco. Hoy un tractor tiene más tecnología que cualquier AVE de última generación. En muchos cultivos se puede realizar todo el proceso sin bajarte del mismo: preparación del terreno, siembra, abonado, tratamiento de plagas y cosecha. En pocas profesiones se pueden recoger los frutos de tu trabajo desde un ergonómico y confortable asiento con vistas al prado.

Además, desde el sofá de casa puedes activar vía móvil el riego por goteo o programar la ración de pienso de tus cerditos del domingo por la mañana. Y es que el smartphone te será mucho más útil que un azadón. Y a ti, como nativo digital, su uso te viene de serie. La próxima  gran revolución agraria vendrá de la mano de las nuevas tecnologías. ¿Te imaginas sulfatando con unas “google glass”?. Pues ya es posible. La “play” será un juego de niños.

A nivel de imagen social no te preocupes. La figura del agricultor se ha revalorizado ante el aumento de la demanda mundial de alimentos en las próximas décadas. En 2050 seremos 9.000 millones de personas en el mundo y  habrá que alimentar a todas. Tú serás imprescindible para ello. No olvides que las principales escuelas de negocio sitúan la figura del “tecnoagricultor” en el “top-five” de las profesiones más demandas en el horizonte 2025. Eso sí, la formación contínua será un requisito básico para los nuevos profesionales agrarios. La innovación hará que tu explotación sea más competitiva y te salgan los números a final de mes. Recuerda que experiencias gastronómicas como el Bulli de Adría o el Celler de Can Roca no hubieran sido posibles sin el buen hacer de nuestros agricultores y ganaderos. La alta cocina empieza a pie de campo. 

Y no sólo eso, con tu labor conseguirás que mi cielo vuelva a tener ese azul sin apellidarte Alborán. Aprenderás a utilizar feromonas sexuales de hembras para atraer a insectos macho a un recipiente-trampa. Sí sí, no es un chiste “verde”, es una realidad llamada “lucha biológica” que se utiliza cada vez más para combatir las plagas, reduciendo así el uso de los productos fitosanitarios más agresivos con el medio ambiente. Si además apuestas por un cultivo leñoso, caso de la vid o el olivar, estarás contribuyendo a mitigar el cambio climático porque son sumideros naturales de CO2. 

Si vienes, la gente se podrá seguir enamorando en las fiestas del pueblo, habrá niños correteando por la calles, no se cerrarán colegios, quizá asfalten aquella vieja carretera comarcal y dotarás de sentido a la manoseada expresión “medio rural con vida”. No será fácil, pero seguro que es gratificante. ¿A qué esperas?. 

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En la próxima década, 6 de cada 10 agricultores y ganaderos entrarán en edad de jubilación.

¿No crees que es el momento de hacer algo?

http://www.somosnuestratierra.com

Contigo aprendí

Artículo para el especial 75 aniversario de la Semana Vitivinícola

Había tres publicaciones que eran objeto de deseo: el Marca, la Interviú y la Semana Vitivinícola. No necesariamente por ese orden, porque en aquella tierra las previsiones de cosecha y el precio de la uva interesaban mucho más que el vello púbico de la última ganadora de Gran Hermano o el esguince de tobillo de Arbeloa. Los domingos por la tarde en hora punta, justo antes de empezar la partida, era imposible conseguir el último número. Hablamos del Círculo Recreativo Cervantes, el casino de Pedro Muñoz, situado en el epicentro del viñedo más grande del planeta, La Mancha.

Durante casi una década mis padres regentaron el bar-restaurante del Casino Cervantes. Yo era un adolescente que, entre chatos de vino y perdices escabechadas, soñaba con ser periodista algún día. En mis primeros días tras la barra, (había que ayudar en el negocio familiar), me llamó poderosamente la atención el interés que suscitaba una pequeña revista especializada en el sector vitivinícola con formato cuartilla. “Chaval, ¿has visto por aquí la Semana Vitivinícola?”, era una pregunta recurrente. Había gente que incluso, al mismo tiempo que la ojeaban, tomaba notas en una servilleta para utilizarlas después en la junta de la cooperativa.

La mayoría de los socios de aquel casino eran viticultores. Agricultores de pura cepa que vivían para su trabajo, convirtiendo sus escasos ratos de ocio en acaloradas brainstorming vitícolas en torno a una baraja y un tapete verde. Y ahí, el “lo he visto en la Semana Vitivinícola” era el argumento fuerza para zanjar cualquier tipo de duda o polémica.

Eres verdaderamente influyente cuando llegas a las conversaciones de barra de bar. Mucho antes de que apareciera el término en las agencias digitales de medio mundo, la Semana Vitivinícola ya era el gran “influencer” del sector. Y todo ello porque durante 75 años ha ofrecido una experiencia  “redonda en boca”. Lo que también llaman ahora “customer centric”, poner al cliente en el centro de tu estrategía. Conocerlo tanto como para saber que aún es necesario recoger los precios de la uva en euros y pesetas porque a pie de campo se habla así. Perderse en los detalles. Ofrecer una visión global con marcado acento local, en la que puedes encontrar lo último de la industria vitivinícola de Sudáfrica y el precio que marca la uva airén en Socuéllamos. Es la forma de conseguir que tus lectores se sientan plenamente identificados con el contenido de tu publicación, paso previo imprescindible para crear la ansiada confianza y credibilidad en periodismo.

En momentos de incertidumbre necesitamos menos influencers y más referentes que nos ayuden e inspiren a la hora de tomar decisiones. Desde un pequeño pueblecito valenciano, Salvador Manjón y su gran equipo de expertos y periodistas especializados marcan el camino para esas nuevas generaciones de licenciados en Ciencias de la Información que quieran hacer un periodismo  útil y relevante. Son un ejemplo, además, de cómo se puede revalorizar la tradición para hacerla contemporánea, adaptando formatos y canales a los nuevos usos de consumo de información en la era digital. Sus brillantes infografías son buena prueba de ello.

Renovarse o morir. A día de hoy, el Círculo Recreativo Cervantes agoniza por la falta de socios, tendencia que se reproduce en la mayoría de los casinos de pueblo de toda España. Ante la falta de recursos han reducido al mínimo el gasto en gasóleo para calefacción y cancelado una parte importante de las suscripciones a diarios, revistas y plataformas de TV digital. Sin embargo, aún puedes encontrar la Semana Vitivinícola en alguna de la mesas, justo encima del tapete verde esperanza. Fidelidad llevada al extremo, tal y como dice la canción, “contigo aprendí que la Semana tiene más de 7 días, que tu presencia no la cambio por ninguna”.

Mi más sincera enhorabuena por estos 75 años.

Cosas que nunca te dije a la sombra del remolque…

“Lo bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo”El Principito fue el primer libro que me regalaste. Recuerdo que te pregunté que si esa frase se refería a La Mancha porque en aquellos tiempos casi todos anhelaban 20 fanegas de viña con casa y pozo.

No era necesario viajar a desiertos muy lejanos para comprobar los rigores de un verano extremo. La época de siega y esos campos de Castilla, a punto de ebullición, despojados de cualquier concesión a un verso de Machado, convertían la sombra de un remolque en un pedacito de cielo en la tierra. Tras apoyar la espalda en una de las ruedas, el silencio. Esos silencios que sólo entienden los hombres y mujeres del campo. Secos y ensimismados. Interrumpidos de forma puntual por el sonido de una cerveza helada a su paso por la garganta. Nunca he vuelto a escuchar ese garganteo en ningún lugar del mundo. Debería ser declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: el primer trago de una cerveza helada durante un día de faena en el campo a 40 grados. Incluso en alguna ocasión, mientras disfrutaba de esos momentos, fantaseaba con la idea de cada sombra de remolque fuera un espacio patrocinado por Mahou 5 estrellas.

Tuvo que ser un manchego el que elevara estos momentos a la categoría de arte. Hiperrealismo lo llamaron. Antonio López le quitó pomposidad al término y lo dejó en un intento de reflejar lo cotidiano sin la parte de vulgaridad que siempre lleva aparejada la realidad. Y eso requiere paciencia y quietud. Difícil en la era google, en la que casi todos queremos millones de respuestas en apenas 0,36 segundos.

Todo ha evolucionado mucho desde entonces. Ahora, una familia numerosa puede pasar una semana de vacaciones dentro una cosechadora de última generación y verse sólo para cenar. Sin embargo, la queja por los bajos precios del cereal sigue siendo marca de la casa. Con la diferencia de que, ahora, una campaña corta ya no te asegura unos precios al alza. Mientras que un cerealista de Corral de Almaguer se queja amargamente en el bar de la plaza, en Chicago un agente de bolsa acaba de reservar una suite con vistas y un par de prostitutas de lujo para celebrar los miles de dólares que ha ganado a su costa en el mercado de futuros de materias primas agrícolas.

Ya ves, allí no separan el trigo de la paja y les va bien. Lo denominan globalización financiera, una especie de casino a gran escala en el que se pueden amasar verdaderas fortunas sin llenarte las botas de polvo: 8 de cada 10 agentes bursátiles que negocian con cereales no quieren hacer pan. Tercera persona del plural del verbo especular.

Se supone que teníamos que producir para las personas no para los accionistas. Hay veces que yo tampoco entiendo nada. Cuando me pasa eso, busco una buena sombra, pido una cerveza bien fría y llevo al extremo eso que decía Rilke; la verdadera patria del hombre es su infancia.

CARTA DE MOTIVACIÓN Máster en Data Science y Comunicación

A/A del Comité de Evaluación de la Universidad Internacional de Valencia (VIU)

Era mi primer reportaje de verano en aquel diario de provincias. Nada más llegar a las instalaciones del Club Deportivo Manchego el encargado me vio la palabra becario escrita en la frente. Estaba en 3º de periodismo y ese día, a pie de campo, sin ser consciente de ello, me dio las claves para gestionar mi “marca personal”. “Lo maravilloso del césped es que crece muy rápido, es estéticamente bonito y se puede disfrutar de él en muy poco espacio de tiempo. Sin embargo,  al ser de raíces superficiales, tenemos que cuidar que no llegue alguien que las arranque porque al mínimo inconveniente, el césped sufre mucho y muere. Aquellos árboles que ves necesitan que una semilla plantada tenga tiempo para germinar, necesita de cuidados, de riego y de bastante inversión al comienzo, sin que se reciba ningún resultado temprano. Sin embargo, con el tiempo, las raíces crecen y buscan su propio alimento, el árbol crece y resiste los cambios meteorológicos, e incluso da sombra y refugio a quien lo necesita”.

Sin saberlo estaba hablando del esfuerzo y el sacrificio que supone la formación continúa, de los beneficios de una estrategia a medio-largo plazo, de la construcción de una sólida reputación y de la tasa de retorno de la inversión.  Puedes elegir crecer como el césped, rápido pero débil o bien como un árbol, lento pero robusto.

Han pasado más de 22 años y casi todas mis decisiones en el ámbito profesional han estado inspiradas por esa filosofía. El primer máster que cursé nada más acabar la carrera de Periodismo lo hice para especializarme en lo que de verdad me motivaba, la comunicación corporativa. Unos años después, busqué la conexión entra la comunicación y las ventas, y cursé un segundo máster en Dirección Comercial y Marketing. Ahora, en un momento en el que se acelera exponencialmente la transformación digital, la tecnología nos permite recabar infinidad de datos de nuestros públicos de interés en los diferentes puntos de contacto. Sin embargo, el dato en crudo no sirve de nada. Y es ahí donde surge mi principal motivación para cursar el Máster en Data Science y Comunicación: conocer en profundidad las bases metodológicas que permiten convertir esa información en conocimiento. En primer lugar, para adecuar la estrategia de comunicación a las necesidades, valores y propósitos (reales) de nuestras comunidades de interés, y en segundo, para personalizar en la medida de lo posible nuestros mensajes y contenidos y ganar así en relevancia y “engamenent”. Es uno de los grandes retos de la era digital: comunicación masiva radicalmente personalizada.

Mi intuición me dice que es el momento y el lugar. Mis raíces, que necesito “nuevos nutrientes” para seguir alimentando de forma sostenible mi carrera profesional. Mi experiencia, que  puedes encontrar valor y conocimiento en los sitios más inesperados.  

Aquel día, el director del Diario Lanza me envío a las instalaciones del C.D. Manchego para informar sobre las obras de remodelación de su terreno de juego, (de tierra a césped), tras el reciente ascenso a 2ªB. “Crecer con los pies en la tierra”,  titulé. El 20 de noviembre de 2020 cumpliré 20 años como responsable de Comunicación de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). La vida y sus bonitas casualidades.

Un cordial saludo.

Rubén Villanueva Díaz-Parreño

Pulse F5: prioridades, coronavirus y sector agrario.

No son héroes. Son agricultores y ganaderos profesionales que, aparte de leche y patatas, llevan décadas cultivando tres variedades ricas en compromiso: el esfuerzo, el sacrificio y la humildad. Soportando en la mayoría de los casos más obligaciones que derechos y una denostada imagen social. Las cifras nos dicen que, por edad, 6 de cada 10 forman parte de ese grupo de riesgo que puede tener complicaciones si se contagia de COVID19.

Sin embargo, producir alimentos en tiempos de confinamiento no te hace mejor persona ni más valiente. Te convierte, por decreto, en trabajador de  una actividad esencial como si durante los últimos 10.000 años de la humanidad no lo hubieses sido. Esencial, “aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas”. Siempre han estado ahí, con sus manos, azadas y tractores pero, como dice Yuval Noah en su célebre ensayo “Sapiens” , “la historia es algo que ha escrito muy poca gente mientras que todos los demás araban los campos y acarreaban barreños de agua”.

Durante 6 semanas han sido parte del relato por las históricas tractoradas en grandes ciudades y principales autovías. Ahora devuelven el masivo apoyo social a la legítima reivindicación de unos precios justos, desinfectado con sus tractores y equipos las calles de miles de pueblos de toda España. Una crisis sanitaria provocada por un virus obligó a suspender el proceso de movilizaciones de los #AgricultoresAlLímite. Una crisis sanitaria provocada por un virus ha devuelto a la agricultura y a la ganadería su esencialidad, en un momento en el que la sociedad está al límite. Bofetadas de realidad de la naturaleza que,  en más de una ocasión, más que madre es madrastra.

Cuando todo vuelva a la normalidad.

Es un hecho que en momentos de crisis y emergencias sanitarias volvemos a los básicos.  Salud, seguridad alimentaria, sanidad pública,  el hit “Resistiré” del dúo dinámico,  la solidaridad, el reconocimiento del otro,  los aplausos,  el  respeto a nuestros mayores, la ternura o el cuidado. Y ese estribillo del “Moving” de Macaco; “volver al origen no es retroceder, quizá sea andar hacia el saber”.

La pandemia global nos ha hecho recular en lo sanitario, y olvidarnos de nuestras fantasías de inmunidad, y en lo agroalimentario nos ha ayudado a desterrar ese suicida mantra de la UE de principios de siglo: no importa desmantelar nuestro tejido productivo, nos abasteceremos de alimentos de terceros países a bajo precio. Depender del exterior para alimentarnos no es un buen negocio. Deslocalizar toda la producción industrial al sudeste asiático tampoco. Hemos tenido que poner 2 metros de distancia para volver a tener dos dedos de frente. Las élites intelectuales y económicas de la Escuela de Chicago han pasado demasiado tiempo especulando en bolsa con el precio de un kilo de trigo sin apenas conocer su valor. Nuestros mayores, esa generación que ahora está muriendo terriblemente sola, nos lo han repetido desde niños hasta la saciedad: con las cosas de comer no se juega.

Quizá hayamos dado con la tecla para actualizar nuestras prioridades cuando ganemos la batalla al coronavirus. En ese momento, pulse F5 y actualice su visión sobre los hombres y mujeres del campo. Instale una nueva versión sobre el carácter estratégico del sector agrario. Apague su individualismo y reinicie el trabajo en equipo. Todo irá bien, si bajamos de vez en cuando de la nube, y miramos al futuro con los pies en la tierra.

“A veces sueña el sector agrario que lo queremos”

Mi pequeña reflexión sobre la #COP25

Y ¿si fuera ella?. Aunque a veces no te importe.

Pero sé que el día que la pierdas volverás a sufrir. Por ella, que aparece y que la esconden. Que sus beneficios se omiten, en una Cumbre del Clima patrocinada por aquellos que más CO2 y publicidad emiten.

Que es pregunta y es respuesta. Que es problema y solución. Y que pocos ponen el foco en su gran capacidad de mitigación.

Ella, que va conmigo pero no sé dónde va, cuando cada uno en este sector emite mensajes sin coordinación, estrategia ni unión. Como si fuera rival, aunque es compañera. Que está tan dentro de nuestra vida. Y, a la vez, está tan fuera.

Sé que volverás a perderte. Y la encontrarás de nuevo. Pero con otro rostro y otro nombre diferente: agricultura sostenible, ganadería extensiva o agricultura de conservación. Pero sigue siendo ella.

Y si tu boca se equivoca. Y al llamarla nombras otra, llamando leche a bebidas que no lo son, llamando carne a pedazos de moléculas sin origen ni pastor.

A veces siento compasión por ese ciego y loco corazón. Por esos mensajes simplistas y emocionales, sin fundamento ni razón.

Nuestro delito es la torpeza de ignorar a quien sólo tiene fe y corazón. Y va quemando, va quemándome y nos quema…la reputación.  Y, ¿si fuera ella?.

La agricultura y la ganadería, como solución.